Rasillones, el material ideal para la construcción de muros resistentes

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El rasillón es un material de construcción cerámico que se utiliza para la construcción de muros, tabiques y forjados. Se caracteriza por tener una forma rectangular, con dos caras lisas y dos caras perforadas, que forman unos alveolos que aligeran el peso y mejoran el aislamiento térmico y acústico.

Los rasillones se fabrican con arcilla, un material natural, renovable y abundante, que se somete a un proceso de moldeo, secado y cocción en hornos de alta temperatura. El resultado es un producto de calidad, resistente, duradero y ecológico.

Contenido

¿Qué tipos de rasillones existen?

Los rasillones se clasifican según sus dimensiones, su forma y su uso. Según sus dimensiones, se pueden encontrar rasillones de diferentes longitudes (desde 40 cm hasta 100 cm), anchos (desde 20 cm hasta 30 cm) y alturas (desde 4 cm hasta 7 cm). Según su forma, se pueden distinguir rasillones perforados, que tienen dos caras con alveolos, y rasillones machihembrados, que tienen una cara lisa y otra con unas ranuras que facilitan el encaje entre piezas. Según su uso, se pueden diferenciar rasillones para cubiertas, que se colocan sobre una estructura portante y sirven de base para la teja, y rasillones para tabiques, que se colocan entre pilares o vigas y sirven de cerramiento o separación de espacios.

¿Cómo se instalan los rasillones?

Los rasillones se instalan de forma sencilla y rápida, gracias a su forma modular y a los útiles especiales que permiten montar las piezas de tres en tres. Los rasillones se colocan de forma longitudinal, apoyando los extremos de cada pieza sobre los soportes de la estructura, y dejando una junta de 1 cm entre piezas. La junta se rellena con mortero o espuma de poliuretano, para asegurar la estanqueidad y la continuidad del muro. Los rasillones se fijan a la estructura mediante clavos, tornillos o grapas, según el tipo de soporte.

Los rasillones se pueden utilizar como base para diferentes tipos de acabados, según el uso y el diseño de la obra. Por ejemplo, se puede colocar directamente la teja sobre el rasillón, sin necesidad de una capa de mortero de regularización, lo que supone un ahorro de tiempo y material. También se puede aplicar una capa de impermeabilización y aislamiento, y luego colocar el pavimento o el revestimiento deseado. Los rasillones se adaptan a cualquier tipo de geometría y pendiente, y permiten realizar recortes y perforaciones para el paso de instalaciones.

¿Qué ventajas aportan los rasillones?

Los rasillones aportan múltiples ventajas frente a otros materiales de construcción, tanto desde el punto de vista técnico como económico y medioambiental. Algunas de estas ventajas son:

  • Mayor resistencia y seguridad: Los rasillones tienen una alta resistencia a la flexión y al corte, lo que les permite soportar cargas elevadas y cubrir grandes luces sin deformarse ni agrietarse. Además, los rasillones tienen una buena resistencia al fuego, al agua y a los agentes químicos, lo que les hace aptos para cualquier tipo de ambiente y clima.
  • Mayor aislamiento térmico y acústico: Los rasillones tienen un bajo coeficiente de conductividad térmica, debido a los alveolos que forman parte de su estructura. Estos alveolos crean una cámara de aire que actúa como aislante térmico, reduciendo las pérdidas y las ganancias de calor. Los rasillones también tienen una buena capacidad de absorción acústica, lo que reduce el ruido y mejora el confort acústico.
  • Mayor ligereza y facilidad de instalación: Los rasillones tienen un peso específico menor que otros materiales de construcción, lo que facilita su transporte y manipulación. Además, los rasillones se instalan de forma rápida y sencilla, gracias a su forma modular y a los útiles especiales que permiten montar las piezas de tres en tres. Los rasillones no requieren de mano de obra especializada ni de maquinaria pesada, lo que supone un ahorro de tiempo y dinero.
  • Mayor versatilidad y adaptabilidad: Los rasillones se pueden utilizar en diferentes tipos de obras, tanto nuevas como de rehabilitación, y en diferentes tipos de aplicaciones, como cubiertas, tabiques, forjados y vallas. Los rasillones se adaptan a cualquier tipo de geometría y pendiente, y permiten realizar recortes y perforaciones para el paso de instalaciones. Los rasillones también se pueden combinar con diferentes tipos de acabados, según el uso y el diseño de la obra, lo que les confiere una gran variedad estética y funcional.
  • Mayor sostenibilidad y respeto al medio ambiente: Los rasillones son un material de construcción ecológico, ya que se fabrican con arcilla, un recurso natural renovable y abundante. El proceso de fabricación de los rasillones respeta el medio ambiente, ya que se realiza una explotación sostenible de la arcilla, se optimiza el consumo de energía y agua, y se minimiza la generación de residuos y emisiones. Los rasillones también contribuyen a la sostenibilidad de las edificaciones, ya que mejoran el aislamiento térmico y acústico, reducen el consumo energético, y tienen una larga vida útil y un bajo mantenimiento.

 

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